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Un león en la mochila y una pingüino en la bañera
¿Tienes un pingüino en la bañera, un tigre en la estantería y un perro dormido en el sofá?
Entonces ya sabes lo que pasa cuando un Schleich entra en casa: no se guarda en un cajón. Se integra. Se cuela en la rutina, en las conversaciones, en los cuentos antes de dormir.
Y sin darte cuenta, se convierte en parte de la familia.
Porque una figura puede ser solo eso… o abrir la puerta a un nuevo territorio. Un espacio donde explorar, imaginar y conectar con el entorno desde el juego libre.
Aquí te contamos cómo acompañar su juego para sacarles el máximo partido:
¿Por qué elegir figuras Schleich?
Pero empecemos por las razones que hacen que las figuras Schleich sean diferentes.
Lo primero salta a la vista: están hechas con materiales resistentes, pintadas a mano y con un nivel de detalle que fascina tanto a peques como a adultos.
Pero lo más valioso sucede después.
Cuando entran en acción, porque las figuras Schleich:
- Despiertan el juego simbólico y narrativo, dando pie a historias que nacen de su mundo interior.
- Alimentan la curiosidad por la naturaleza, el respeto por los animales y el deseo de saber más
- Invitan al juego libre, sin guiones ni pantallas: solo imaginación.
- Fortalecen el vínculo con lo real, y con el adulto que acompaña sin dirigir.
Son resistentes, duraderas… y muy, muy queridas.
5 actividades con figuras Schleich para jugar, aprender y crear juntos
Las figuras Schleich se cuelan en los juegos, los cuentos y en la vida.
Y aunque no necesitan más que unas manos curiosas para activarse, hay muchas formas de acompañar el juego para enriquecerlo. Aquí te dejamos cinco ideas para inspirarte en casa o en el aula:
Ampliar el vocabulario con libros o tarjetas Montessori
Tarjetas de vocabulario Schleich »
Acompañar las figuras con tarjetas de tres partes o libros documentales le permite ponerle nombre a lo que ve. Incluso puedes dar la vuelta al mundo, sin salir del salón
No se trata solo de decir «jirafa» o «rinoceronte», sino de entender qué lo hace único, qué lo diferencia del resto, cómo se comporta o qué necesita para vivir.
El lenguaje se enriquece cuando se ancla a experiencias sensoriales. Y estas figuras, tan ricas en texturas y realismo, son el punto de partida perfecto.
Crear minimundos
Los minimundos son escenarios en los que todo tiene cabida: desde historias inventadas hasta la observación atenta del comportamiento animal.
- Un día en la granja sobre una bandeja Tuff Try,
- Los animales del desierto sobre un manto de arena mágica,
- El fondo marino en una bandeja con agua tintada y conchas.
Las figuras Schleich permiten recrear y explorar contextos reales o imaginarios, y ayudan a dar forma a lo que han escuchado en cuentos, visto en libros o vivido en el parque.
Aquí se despliega el juego simbólico: aparecen roles, rutinas, emociones e incluso los conflictos que necesitan resolver.
Pura pedagogía del juego.
Explorar diferentes ecosistemas
¿Dónde vive el oso polar? ¿Por qué el león no vive con los pingüinos? ¿Qué come el delfín? Cada figura invita a hacerse preguntas, buscar respuestas y asombrarse con las maravillas del planeta.
En serio, son solo la llave que abre la puerta a la geografía, la ciencia y el respeto por la biodiversidad.
Y si tu peque está en plena fase jurásica —esa en la que los dinosaurios dominan el salón—, no dejes de mirar las figuras de la colección Schleich Dino
Cuidar y limpiar sus figuras
Dar valor a lo que se tiene también se enseña. Y cuidar una figura es parte de eso. Lavarlas, secarlas, ordenarlas… son pequeños juegos que fortalecen la autonomía, la atención y el vínculo con los materiales.
Porque cuando algo se cuida, se valora.
Y en ese cuidado también hay juego.
Jugar a clasificar, ordenar, comparar
Jugar a clasificar es jugar a pensar. Y estas figuras, tan ricas en detalle, son perfectas para trabajar la observación, la categorización y el pensamiento lógico desde edades muy tempranas.
- ¿Quién es más grande?
- ¿Qué animales marinos son mamíferos?
- ¿Cuáles viven cerca de casa?
Algo tan sencillo como una figura nos permite trabajar conceptos complejos, respondiendo con datos a su curiosidad.
Por eso decimos, desde la experiencia, que las figuras Schleich no se quedan en la estantería. Viven en el salón, viajan en la mochila, acompañan cuentos y meriendas.
Entran en casa como un juguete, pero se integran como una forma de mirar el mundo.
¿Escuchas la llamada? Es hora de adentrarte en su territorio Schleich.