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5 juegos de exterior para disfrutar de un verano activo en familia
Nos gusta pensar que los mejores recuerdos del verano no necesitan demasiadas cosas.
Un poco de sombra, los pies descalzos sobre la hierba y tiempo por delante. Y un juego capaz de juntar a peques de edades completamente distintas sin tener que intervenir demasiado.
Porque cuando un juego funciona de verdad, las normas cambian sobre la marcha, aparecen equipos improvisados y las horas pasan sin que nadie pregunte por una pantalla.
- El pequeño encuentra la manera de seguir el ritmo de los mayores.
- Los mayores vuelven a jugar sin sentir que están haciendo «cosas de niños».
- Y los adultos terminamos participando mucho más de lo que habíamos planeado.
Al final, eso es lo bonito del verano. Que, por unos meses, las prisas desaparecen y tenemos todo el tiempo del mundo para salir a jugar. espacio para aburrirse un poco, inventar mucho y acabar riéndose por cualquier tontería.
Verano activo, la mezcla perfecta entre movimiento y juego libre

En Alupé entendemos el verano activo como esa mezcla perfecta entre movimiento y juego libre.
Llenar los días de juego y propuestas que les inviten a salir, correr, lanzar, cooperar y descubrir de lo que son capaces. Porque cuando el cuerpo está en movimiento, también lo están la creatividad, la curiosidad y las ganas de compartir tiempo con los demás.
Este año han llegado a Alupé varias novedades de exterior que tienen precisamente ese efecto. Son juegos pensados para moverse, cooperar, retarse y compartir. De esos que acaban reuniendo a toda la familia.
1. Bolas de choque inchables
¿Te acuerdas de Humor Amarillo? Aquel programa de la tele delirante, lleno de pruebas físicas que eran la bomba.
Pues así nos hemos sentido compitiendo entre nosotras con estas bolas de choque inflables. Qué risas, por favor. Es que nos lo pasamos como niñas.
Solo hace falta vernos, ¿te apuntas?
2. Competición de Bash Net, volleyball y rebote

El otro día, con la excusa de juntarnos a celebrar en familia un cumpleaños, lo probamos. El jardín parecía una pista de competición.
Empezaron jugando unos, pero entrabamos y saliamos de la partida. Al final, terminamos reuniéndonos todo el grupo.
La dinámica de juego del Bash Net es tan sencilla que cualquiera puede incorporarse en cuestión de segundos. Se golpea la pelota contra la red y el otro equipo tiene que devolverla antes de que toque el suelo. No hace falta experiencia previa, ni una condición física especial. Solo ganas de moverse.
3. Un balón siempre da juego
En casi todas las casas hay un balón. Y precisamente por eso, muchas veces termina ocurriendo lo de siempre: partido de fútbol, una porterí y poco más.
Cambiar el tipo de balón cambia también la forma de jugar.
El balón de fútbol americanoinvita a lanzar, recibir, inventar recorridos o competir por equipos sin que haga falta saber jugar a ningún deporte concreto. De repente el protagonismo deja de estar en quién chuta mejor y pasa a quien consigue el pase más difícil o la mejor estrategia.
Y si buscas algo todavía más libre, la pelota cometa arcoíris de Goki tiene ese punto casi hipnótico que hace que niños de edades muy distintas quieran seguir lanzándola una y otra vez. Su larga cola acompaña el vuelo, ralentiza el movimiento y convierte cada lanzamiento en un pequeño espectáculo.
4. Diana hinchable y entrena la puntería
No todos los peques disfrutan corriendo sin parar. Hay quienes encuentran su sitio cuando el reto consiste en concentrarse, calcular y volver a intentarlo.
Esta diana hinchable tiene precisamente esa virtud.
Mientras unos lanzan para conseguir la máxima puntuación, otros inventan normas nuevas, juegan por parejas o crean campeonatos improvisados entre adultos y niños. Como la fuerza importa mucho menos que la precisión, las partidas suelen estar mucho más igualadas de lo que parece.
Y eso hace que nadie quiera dejar de jugar.
5. RETO ¿quién será el priemero en conseguir los 3 conos?
Este tipo de retos, a modo de circuitos que les ponen en movimiento, a nuestros peques les encantan y son muy sencillos de organizar,
En este caso, hemos pintado en el suelo 3 círculos con tiza y el objetivo es conseguir reunir 3 conos dentro de tu propio círculo.
Imagínate las risas, los nervios y los piques buenos. Estuvieron rato largo jugando entre primos. Así de sencillo.
Un verano activo se recuerda mucho después
Un verano activo no se mide por la cantidad de planes que hacemos o en ir de aquí para allá, sino por todos esos momentos que terminan formando parte de la infancia. Las carreras descalzos, los equipos improvisados, las risas con los primos o esa partida que siempre acababa con un «otra más».
Porque el movimiento también puede ser una forma de conectar, de aprender y de crear recuerdos juntos.
Ojalá estas propuestas os inspiren para llenar vuestro verano de movimiento y juego compartido. Al final, no importa tanto quién gana o quién marca más puntos. Lo que de verdad permanece son esas tardes que, sin hacer demasiado ruido, acaban convirtiéndose en los recuerdos más bonitos de la infancia.


