JUGANDO

Esto es lo que pasa dentro del arenero

¿Te has fijado alguna vez el efecto hipnótico que tiene jugar con arena durante la infancia? Seguro que lo has visto en la playa.

Al fin y al cabo, la arena es la masa sensorial natural con la que estamos más familiarizados. Sin embargo, un juego con tantos beneficios sería una pena dejarlo solo para el verano.

Tenemos la solución para aquellas familias que tienen espacio exterior. Ya que existe la posibilidad de vivir ese tipo de juego durante todo el año.

Cabaña arenero de madera de Hape »

El efecto relajante de jugar con arena

La arena tiene algo relajante. Ese efecto liberador en el que el juego se alarga sin presión. Sin normas. Sin necesidad de que pase nada espectacular para que sigan completamente absortos.

En casa, el arenero siempre ha sido un juego al que vuelven solos.

Te lo contamos desde nuestra experiencia, porque tanto Bego como yo, hemos tenido areneros y no hay tarde en la que nuestros hijos no hayan salido de la escuela y hayan ido directos a refugiarse allí.

Sin preparar nada. Sin pedir ayuda.

Eso nos hizo entender algo importante y es que la arena no funciona como otros juegos, tiene algo casi magnético.

El cuerpo sigue en movimiento, las manos no paran, pero al mismo tiempo parece que todo baja revoluciones.

Así, el juego se vuelve más lento, más repetitivo, más tranquilo. Y quizá por eso pueden pasar tantísimo tiempo ahí dentro.

Cuando el cuerpo necesita jugar para ordenar el día

imagen de un niño jugando con los elementos de la Cabaña con arenero de madera Sandbox de Hape

Hay tardes en las que el cuerpo les pide movimiento y otras en las que parece que necesitan bajar revoluciones después de un día largo.

Y, curiosamente, el arenero siempre acompaña ambas cosas.

  • A veces remueven arena con intensidad, construyen caminos imposibles o cocinan mezclas extrañas durante muchísimo rato.
  • Otras simplemente están. La tarde transcurrye pasando arena de un recipiente a otro, escondiendo pequeñas piedras o quedándose absortos mientras dejan caer la arena entre las manos.

Y ahí sucede algo muy difícil de explicar hasta que lo ves delante de ti.

Porque mientras juegan con arena, algo se ordena

El juego sensorial tiene esa capacidad de atraparles de una manera muy distinta.

  • No busca el impacto rápido ni necesita instrucciones constantes.
  • Les permite entrar en un ritmo mucho más lento, más repetitivo, más corporal.

Y quizá por eso les ayuda tanto a sostener el juego durante muchísimo tiempo. Como te comentaba, nosotras lo hemos visto muchísimas veces.

Esos momentos en los que la casa se queda en silencio y piensas: «siguen en el arenero».

El arenero de Hape: mucho más que un cajón de arena

El arenero de madera de Hape tiene algo que hace que el juego crezca muchísimo con ellos.

No se queda solo en un cajón de arena. La estructura, el tejadito, la pizarra y el espacio que genera alrededor terminan convirtiéndolo en una pequeña cabaña exterior donde pasan muchísimas cosas distintas según la etapa en la que estén.

  • Hay épocas de carreteras y excavadoras.
  • Otras donde todo gira alrededor del  juego simbólico.
  • También aparecen tardes enteras de cocina imaginaria, búsquedas de tesoros o pequeñas historias inventadas que van creciendo sin que apenas intervengamos.

Y esto es algo que nos chifla, porque lo transforma en un material que acompañan la infancia durante muchísimo tiempo sin quedarse pequeños enseguida.

Eso sí, hay algo que debes saber…

Un material maravilloso, pero no para cualquier casa

Sabes que para nosotras en importante hablarte con honestidad.

Este no es un juguete para cualquier casa.

Es grande. Necesita un jardín, un patio o una terraza amplia donde realmente pueda quedarse montado y formar parte del día a día. También es una inversión.

Pero precisamente por eso queríamos hablar de él desde la experiencia real y no desde una lista de características.

Porque cuando el espacio acompaña, deja de ser un juguete más.

Se convierte en un refugio.

imagen de una niña experimentando con la Cabaña con arenero de madera Sandbox de Hape

En ese rincón al que vuelven solos.

Alternativas: mesas de experimentación con agua y arena para interior o terrazas

En el que el tiempo parece pasar más despacio. En el que juegan descalzos, mezclan arena con agua, inventan mundos y terminan el verano con arena hasta dentro de los calcetines.

Y quizá ahí está lo más bonito de todo.

En que algunos recuerdos de infancia no tienen que ver con grandes planes, sino con repetir una y otra vez algo tan sencillo como jugar con arena mientras cae la tarde.

 

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