IMPRIMIBLES, JUGANDO

Actividad de lectoescritura para aprender mayúsculas y minúsculas jugando

Hay familias a las que, cuando llegan las vacaciones, les preocupa que sus peques «pierdan el hilo».

Después de todo un curso reconociendo letras, descubriendo que la A y la a son en realidad la misma letra o empezando a formar sus primeras palabras, llegan dos meses en los que las rutinas cambian por completo.

Y aparece la duda: ¿deberíamos repasar durante el verano?

Nosotras no somos muy partidarias de convertir los ratos libres en una prolongación del colegio. Ni de llenar las vacaciones de fichas y cuadernos porque sí.

Pero eso no significa que durante el verano dejen de aprender.

De hecho, las oportunidades aparecen constantemente.

  • Cuando reconoce las letras de su nombre en un cartel.
  • Cuando intenta leer qué sabor tiene un helado.
  • Cuando juega a las cartas,
  • Cuando cuentan las conchas que han encontrado o
  • Cuando preguntan qué pone en ese letrero que acaban de ver.

Y también cuando preparamos una actividad de lectoescritura como esta.

Una bandeja sensorial, unas letras magnéticas, una varita y un pequeño reto: pescarlas y encontrar su pareja.

 

Repasar las letras jugando

Para aprender a leer y escribir necesitan familiarizarse con las letras muchas, muchísimas veces.

Reconocerlas. Diferenciarlas. Recordar cómo suenan. Descubrir que pueden tener formas distintas y seguir representando lo mismo.

Por eso nos gustan especialmente las propuestas que permiten acercarse a la lectoescritura desde el juego.

En esta ocasión hemos preparado una pequeña escena marina con arroz sensorial y hemos escondido entre él diferentes piezas magnéticas con letras.

Junto a la bandeja colocamos unas tortugas. En el paso a paso, más abajo, te dejamos todos los materiales enlazados.

Y ahí empieza el reto.

Con ayuda de una varita magnética tendrán que ir pescando las letras escondidas y encontrar la tortuga que les corresponde.

Podemos trabajar solo con mayúsculas, solo con minúsculas o plantear un paso más: asociar cada letra mayúscula con su correspondiente minúscula.

Así, lo que podría ser un ejercicio de reconocimiento y asociación se convierte en una búsqueda en la que nunca saben qué letra van a pescar después.

Actividad para trabajar mayúsculas y minúsculas

Cuando empiezan a reconocer el alfabeto hay algo que puede resultar especialmente curioso: una misma letra puede tener dos grafías bastante diferentes.

La A y la a son un buen ejemplo.

Para nosotros la relación es automática. Para un peque que está empezando a familiarizarse con la lectoescritura, descubrir y recordar esas correspondencias forma parte del aprendizaje.

Esta actividad permite trabajarlas de manera muy visual.

Pescan una letra, la observan y buscan entre las tortugas aquella con la que pueden relacionarla. Tienen que mirar, comparar, descartar y finalmente decidir.

Y ahí está buena parte de lo interesante de la propuesta.

No buscamos únicamente que sepan decir «esta es la A». Queremos que observen las letras, reconozcan sus diferentes grafías y establezcan relaciones entre ellas.

Cómo preparar esta actividad de lectoescritura

La hemos planteado con materiales sencillos y, sobre todo, de manera que puedas adaptar el juego al momento de aprendizaje de tu peque.

1. Prepara una bandeja sensorial chulísima 

La idea es que la bandeja sirva de marco para atraer su atención y crear una buena propuesta de juego.

Nosotras hemos utilizado arroz teñido de colores como base, aunque en esta ocasión hemos reutilizado uno que teñimos nosotras con tempera fluorescente.

Además, hemos escondido entre el arroz algunas piezas mini de Magna-Tiles en las que hemos escrito las letras con un rotulador de pizarra, de los que se borran con facilidad.

Puedes incorporar animales marinos, conchas u otros pequeños elementos para crear el escenario.

No hace falta que todo quede escondido. Parte de la gracia está en explorar la bandeja, mover el arroz y descubrir dónde pueden estar las letras.

2. Imprime la plantilla de las tortugas 

Hemos preparado un imprimible gratuito de lectoescritura con seis tortugas que puedes personalizar.

Puedes adaptarla a las letras que esté aprendiendo tu peque y reutilizarla tantas veces como quieras.

Escribe en ellas las letras que quieras trabajar y, si vas a repetir la actividad, te recomendamos plastificar la plantilla. Así podrás borrar, cambiar las letras y adaptar el reto tantas veces como quieras.

Esto permite empezar, por ejemplo, con las letras de su nombre o con aquellas que ya reconoce y aumentar la dificultad poco a poco.

 

3. Empieza la pesca de letras  

 

Ahora necesitamos una varita magnética.

Deja que la mueva entre las piezas hasta conseguir pescar una letra. Una vez encontrada, tendrá que reconocerla y buscar su pareja entre las tortugas.

Puedes proponer la actividad como quieras, bien relacionando las mayúscula con mayúculas y minúsculas con minúscula. O también, como en el vídeo relacionado ambas para que sea más complejo. 

O, si todavía está empezando, puedes escribir la misma grafía en las tortugas y convertirlo simplemente en un juego de reconocimiento y asociación.

4. Mucho más que reconoce letras

Aunque hemos preparado esta actividad pensando especialmente en la lectoescritura y el reconocimiento de mayúsculas y minúsculas, mientras juega suceden más cosas.

  • Tiene que mantener la atención para buscar las piezas, observar las diferentes grafías, comparar y decidir dónde colocar cada una.
  • También trabajan la coordinación y la motricidad fina al manejar la varita magnética y las piezas pequeñas.
  • Y aparece otro descubrimiento que suele despertar bastante curiosidad: el magnetismo.

¿Qué consigue levantar la varita? ¿Por qué algunas piezas se acercan y otras no? ¿Qué pasaría si probamos con otros objetos?

Una actividad que empieza buscando letras puede acabar abriendo bastantes caminos.

 

Adapta la actividad a su momento de aprendizaje

Set de clase con piezas para construir letras y números con tarjetas

Materiales de lectoescritura para todas las edades

 Esta es otra de las razones por las que hemos dejado las tortugas en blanco.

No todos los peques de una misma edad están en el mismo punto de lectoescritura, ni necesitan practicar lo mismo.

Si está empezando a reconocer letras, utiliza unas pocas y trabaja con la misma grafía.

Si ya reconoce bastantes, introduce la asociación entre letras mayúsculas y minúsculas.

Y si ese reto empieza a quedarse pequeño, podéis utilizar las piezas que vaya pescando para formar palabras sencillas, buscar cosas que empiecen por esa letra o pensar nombres que la contengan.

La misma bandeja puede ir cambiando a medida que cambia su aprendizaje.

Y cuando termine la actividad, no tengas demasiada prisa por recoger

Puede que complete todas las tortugas y quiera volver a empezar.

O que decida enterrar las letras.

Quizá empiece a comprobar qué más consigue atraer con la varita, forme palabras con las piezas o invente una manera completamente diferente de jugar que no se nos habría ocurrido a nosotras.

Déjale.

La actividad dirigida puede ser simplemente la puerta de entrada.

Porque aprender jugando también consiste en eso: proponer lo suficiente para despertar su curiosidad y saber retirarnos cuando el juego empieza a caminar solo.

 

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