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Los 10 juegos de mesa que nos han salvado el verano
Tenemos cientos de juegos de mesa en Alupé. Llegan novedades continuamente, probamos juegos nuevos y hay temporadas en las que parece que no hablamos de otra cosa.
Y, aun así, siempre acabamos volviendo a algunos.
Este verano nos hemos dado cuenta de que, entre tantos planes, playa, piscina, viajes y días que empiezan sin saber muy bien cómo van a terminar, siempre hemos encontrado un rato para echar una partida.
Siempre hay tiempo para echar una partida en familia
A veces después de comer. Otras al volver de la playa, cuando todos necesitamos bajar un poco el ritmo. También esos días de mucho calor en los que quedarse dentro un rato se agradece.
En casa, los juegos de mesa se han convertido en una forma de regularnos.
Nos sentamos, dejamos lo demás durante un rato y estamos juntos. Y entre cartas, dados y algún que otro pique, también nos contamos cosas. Muchas veces son precisamente esos momentos en los que, sin preguntar demasiado, empiezan a hablar.
Además, después de pasar tantas horas juntos —bendito verano—, una partida puede ayudar bastante a cambiar el ambiente cuando empiezan a aparecer el cansancio y los primeros conflictos.
Así que hemos hecho recuento.
10 juegos de mesa infantiles que más hemos disfrutado en familia este verano
Estos son los 10 juegos de mesa para niños que más hemos utilizado este verano, ordenados por edades para que puedas encontrar fácilmente el que mejor encaja en casa.
Hemos jugado a más, probado novedades, pero verás que muchos son ya viejos conocidos…
1. La Oruga Rosa | Juego de clasificación perfecto como primer juego de mesa
Edad recomendada: A partir de 2 años.
Si nos preguntas por un primer juego de mesa para un peque, tendríamos que decidirnos entre La oruga Rosa para clasificar colores y Mi Primer Frutal, que es cooperativo, que llevan años apareciendo entre nuestras recomendaciones.
Y aunque nuestros hijos van creciendo, a Lola que es la más pequeña le siguen gustando porque le da seguridad. Sus hermanos juegan con ella y es un gustazo verlos. Pero es verdad que este año, la oruguita Rosa ha sido protagonista de muchas tardes de Lola y sus amigas de verano.
- Hay que hacer crecer a la oruga uniendo los colores, como una especie de dominó adaptado a sus pequeñas manos. Las partidas duran apenas unos minutos y su formato pequeño hace que podamos llevarlo a cualquier parte.
Es de esos juegos que demuestran que con dos años también podemos empezar a disfrutar de un juego de mesa en familia. Sin grandes explicaciones y con partidas cortitas.
¿Qué trabaja? Reconocimiento de colores, asociación, clasificación, concentración y pensamiento lógico.
2. Unicornio Destello |Partidas de unos 10 minutos y hasta 4 jugadores
Edad recomendada: A partir de 3 años, pero con un largo recorrido porque es muy entretenido para jugar entre hermanos más mayores.
Unicornio Destello sigue aquí.
Año tras año.
Y con todos los juegos nuevos que han pasado por nuestras manos, creemos que eso ya dice bastante.
Conseguir brillantes rosas mientras tu unicornio va de nube en nube. ¿Suena bien, verdad?
Es sencillo de entender, las partidas son rápidas y tiene ese punto de emoción que hace que funcione muy bien cuando empiezan a pedir juegos con algo más de acción, pero todavía necesitan dinámicas fáciles de seguir.
¿Qué trabaja? Concentración, memoria, agilidad mental, respeto de turnos y juego compartido.
3. Rock Band | Un juego de estrategia que cabe en cualquier bolso
Edad recomendada: +4 años
Rock Band nos gusta porque introduce la estrategia de una forma muy sencilla. Hay que empezar a pensar qué carta interesa jugar, prestar atención a lo que está ocurriendo y tomar pequeñas decisiones durante la partida.
Necesitarás reunir a los diferentes músicos e intercambiarlos por peces, ya sabes, para reunir a toda la banda antes de que empiece el festival pingüino.
Y todo dentro de una cajita que podemos llevar prácticamente a cualquier parte.
Es uno de esos juegos que sacas pensando «echamos una rápida» y termina con otra partida de revancha.
¿Qué trabaja? Estrategia, concentración, memoria, lenguaje y toma de decisione
4. Gelato o Strawberries | Formato mini para llevar de viaje
Edad recomendada: +4 años
Aquí hacemos un poco de trampa y metemos dos.
Pero es que este verano Gelato y Strawberry han sido un auténtico comodín.
- Gelato es un juego de observación y rapidez: hay que encontrar el helado correcto antes que los demás. Además, se puede ir adaptaando el grado de dificultad.
- Strawberries cambia completamente la mecánica y nos lleva a recoger frutos con unos conejos mientras intentamos evitar a un tejón dispuesto a quedarse con nuestra comida.
Uno trabaja especialmente la rapidez visual y el otro introduce las primeras decisiones de estrategia. Los dos tienen algo en común que en verano valoramos muchísimo: ocupan poquísimo y una partida se monta en cualquier sitio.
En la terraza, después de comer, de viaje o en ese rato en el que los adultos todavía estamos terminando la sobremesa.
¿Qué trabajan? Gelato favorece la observación, la atención y la velocidad de reacción; Strawberries añade estrategia, anticipación y toma de decisiones.
5. Colegas de barrio | Lógica y planificación entre amigos
Edad recomendada: +5 años
Aquí ya empezamos a darle un poquito más al coco.
En Colegas de barrio tenemos que reunir a la pandilla colocando siete animales en sus casas, eso sí, agrupándolos por animales o disfraces.
Nos recuerda a los catetos clásicos, ya sabes, de reunir familias. Si es que a veces lo más sencillo es lo que mejor resulta. Así que toca observar, anticiparse y cambiar de plan cuando aquello que teníamos clarísimo deja de funcionar.
Nos gusta especialmente porque detrás de una dinámica muy divertida hay bastante pensamiento lógico y resolución de problemas. Y porque permite que los peques vayan descubriendo estrategias por sí mismos, partida tras partida.
¿Qué trabaja? Planificación, pensamiento lógico, resolución de problemas y tolerancia a la frustración.
6. Juego de cartas Mysterix | Los adultos no tenemos ninguna ventaja
Edad recomendada: A partir de 4 años, pero sigue enganchando a chavales de 12. ¡Y adultos!
Un pulpo entre un montón de peces. Un conejo donde no debería estar.
En Mysterix cada carta es un pequeño reto de observación: hay que encontrar el elemento intruso antes que nadie.
Las reglas se explican prácticamente en un minuto, las partidas son cortas y pueden jugar entre 2 y 5 personas. Es justo el tipo de juego que funciona cuando queremos sacar algo sin preparar demasiado.
Además, el formato pequeño de las cartas hace que sea otro candidato perfecto para vacaciones, restaurantes o viajes.
Eso sí, avisamos: los adultos no tenemos ninguna ventaja por ser adultos. Hay peques con unos ojos de lince capaces de dejarnos bastante en evidencia.
¿Qué trabaja? Percepción visual, atención, concentración, rapidez y reflejos.
7. Bichos | Un juego de cálculo mental que cabe en cualquier bolso
Edad recomendada: +6 años
La de partidas que habremos echado a Bichos. De hecho, nosotras tenemos la versión anterior.
Desapareció durante un tiempo y cuando supimos que Haba lo reeditaba nos hizo especial ilusión porque es uno de esos juegos sencillos que funcionan realmente bien.
Los dados nos indican una cantidad y toca encontrar los bichos necesarios sin pasarnos. Para conseguirlo tendremos que recordar dónde estaban escondidos y hacer cálculos sencillos sobre la marcha.
Y ahí está precisamente la gracia: están practicando cálculo mental casi sin darse cuenta de que lo están haciendo.
Las partidas duran alrededor de diez minutos y el formato es pequeño, así que este verano ha sido otro de los que ha viajado con nosotras.
¿Qué trabaja? Cálculo mental, memoria, concentración, agilidad mental y primeras operaciones.
8. Dingo | Palabras, rapidez y alguna que otra inventada
Edad recomendada: A partir de 6 años
Con Dingo empiezan a aparecer sílabas en el centro de la mesa y todos estamos buscando mentalmente una palabra que podamos formar con ellas.
Cuando la ves, hay que ser rápido. Pero cuidado con lanzarte demasiado pronto porque, si la palabra no existe, llegan las penalizaciones. Y sí, cuando hay ganas de ganar la creatividad lingüística puede llegar bastante lejos.
Es rápido, ocupa poco y genera ese punto de pique que hace que terminemos jugando otra.
Para nosotras, Dingo es sinónimo de risas, algún pique y ganas de revancha. Y si tu peque ya lee y disfruta con las palabras, le va a encantar porque puede competir también con los adultos.
¿Qué trabaja? Lenguaje, vocabulario, atención, memoria, concentración y rapidez mental.
9. Batalla de Genios | El que consigue que de repente se haga el silencio
Edad recomendada:A partir de 6 años y con muchísimo recorrido para jugar en familia.
Hay momentos jugando a Batalla de Genios en los que alrededor de la mesa se hace el silencio.
Lanzamos los dados, colocamos los bloqueadores y empieza el reto: conseguir encajar todas nuestras piezas antes que el contrario.
Parece que esa última pieza no va a entrar de ninguna manera. Mueves una. Cambias otra. Vuelves al principio. Hasta que de repente todo encaja.
Es de los que disfrutan los peques y nos pican de verdad a los adultos, probablemente una de las razones por las que lleva tanto tiempo entre nuestros favoritos.
¿Qué trabaja? Lógica, visión espacial, planificación, concentración y resolución de problemas.
10. ¡Toma 6! | Cuando ya no jugamos «con ellos», jugamos todos
Edad recomendada: A partir de 8 años.
Terminamos con uno para los mayores y con algo que nos encanta de esta etapa: llega un momento en el que dejamos de elegir juegos para jugar con los niños y empezamos a elegir juegos que nos apetece jugar a todos.
¡Toma 6! es uno de ellos. Reglas sencillas, estrategia, cálculo y decisiones que parecían buenísimas hasta que otro jugador coloca esa carta que acaba de destrozarte la jugada.
Además, funciona especialmente bien cuando nos juntamos muchos. Primos, amigos, adultos… y ese inevitable «otra y ya».
A ver, ¡Toma 6! deja de ser un juego de mesa infantil a ser un juego familiar para mayores en el que los adultos también queramos ganar.
¿Qué trabaja? Estrategia, cálculo, anticipación, toma de decisiones y tolerancia a la frustración.
Juegos de mesa para bajar el ritmo y volver a encontrarnos
Podríamos haber hecho una lista muchísimo más larga.
De hecho, tenemos cientos de juegos de mesa en la tienda y cada temporada descubrimos alguno nuevo que termina entrando en nuestra lista de favoritos.
Pero estos son los que realmente hemos jugado este verano.
Los que han aparecido después de un día de playa. Los que hemos llevado de viaje. Los que han conseguido reunir alrededor de una mesa a edades diferentes y los que alguna tarde nos han ayudado a pasar del «me estáis volviendo loca» a estar todos pendientes de una partida.
Porque los juegos de mesa tienen esa capacidad.
Nos hacen bajar el ritmo.
Durante un rato estamos ahí. Sin hacer demasiadas cosas a la vez. Jugando, pensando, riéndonos, picándonos un poquito y, muchas veces, hablando.
Y quizá por eso, aunque tengamos cientos entre los que elegir, siempre hay algunos a los que volvemos.
Estos han sido los nuestros. ¿Cuál sería tu selección de juegos de mesa de este verano?

