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¿Y si no encuentra su sitio? Los nervios de la vuelta al cole
Hay emociones que se quedan escondidas hasta que llega septiembre y despiertan con el olor de los libros nuevos, la ilusión de estrenar estuche o esos nervios del primer día.
Se sienten en la tripa al buscar su nombre en la lista de clase el primer día. E inmediatamente después, con ese «a ver quién está en su clase», que tiene un peso enorme en cómo será este nuevo curso.
Porque eso también forma parte de volver al cole.
Y sin saber ni cómo, tú misma vuelves a recordar todas esas emociones de cuando solo eras una niña. Todo lo que sentías al ver quién había caído en tu clase, al confirmar si estaba tu amiga del alma o si os podríais sentaros juntas. Los nuevos o qué habría cambiado durante el verano.
Han pasado unos cuantos septiembres desde entonces y ahora estamos al otro lado de la puerta. Pero las sensaciones son compartidas.
Sus nervios de la vuelta al cole también son nuestros
Y así, entre recuperar horarios para volver a la rutina y preparar la mochila para el primer día, se cuela un pensamiento bastante menos práctico.
¿Estará a gusto? ¿Encontrará su sitio?
O dicho de esa manera que seguramente no verbalizamos, pero que anda por ahí:
«¿Y si no encaja?»
Mientras tanto, seguro que tu peque sale encantadísimo el primer día porque le ha tocado sentarse al lado de Mateo. Pero los nervios hay que pasarlos.
¿Y si le cuesta hacer amigos en el colegio?
Queremos que sepas algo y es que ese runrún no es solo cosa tuya.
Hay investigaciones sobre la transición al colegio donde han preguntado a las familias qué les preocupa cuando sus peques empiezan una nueva etapa. Y la parte social aparece, una y otra vez, entre las grandes preocupaciones.
- Un estudio realizado con más de 26.000 familias durante el paso a Primaria encontró que la adaptación social estaba entre las principales fuentes de preocupación de madres y padres, junto con el aprendizaje.
Y hay un dato todavía más revelador.
- En otro estudio, cuando preguntaron a las familias por sus preocupaciones ante el comienzo de Primaria, el 59 % señaló que su peque hiciera amigos. Bastante por encima de preocupaciones relacionadas con la dificultad académica.
Así que no.
No somos las únicas mirando de reojo el patio.
Nos preocupa que encuentre a alguien. Que tenga con quién jugar y no se quede fuera del grupo, para que vuelva contento. Y es que son muchas horas fuera de casa y conocemos demasiado bien ese sensación.
«¿Con quién has jugado hoy?»
Hay una pregunta que se repite muchísimo estos primeros días cuando salen del cole: «¿Con quién has jugado hoy?».
La hacemos casi sin pensar. Igual que preguntamos qué tal, si se ha comido el almuerzo o qué han hecho en clase. Pero reconozcámoslo, en septiembre esta respuesta nos interesa especialmente.
Queremos escuchar un nombre. O dos.
Algo que nos confirme que ha estado a gusto, que la adaptación al colegio va por buen camino y que empieza a encontrar su sitio cuando nosotras no estamos delante para verlo.
Y por lo general, ellos no colaboran demasiado, respondiendo con monosílabos. «Bien», «no sé». Y poco más. Pero también puede ocurrir que un día llegue justo la respuesta que no queríamos escuchar.
- «Hoy no he jugado con nadie».
- O «no me han dejado jugar».
Y entonces, ¿qué hacemos?
¿Qué hacer si tu peque se siente solo en el colegio?
Lo primero que suele salirnos es intentar solucionarlo y salir corriendo a hablar con su profe. Pero antes de buscar una solución, intentemos entender qué ha pasado y cómo lo ha vivido.
Un «jo, entiendo que te haya dado pena» o «¿quieres contarme qué ha pasado?» puede darnos mucha más información.
Porque no es lo mismo que hoy no haya encontrado con quién jugar durante un rato a que lleve varios días sintiéndose solo.
Y esa diferencia es importante.
Dale tiempo para encontrar su sitio
Hacer amigos en el colegio también necesita tiempo.
Hay peques que conectan enseguida y otros que primero necesitan observar, conocer al grupo y coger confianza antes de acercarse.
Por eso, especialmente durante los primeros días, podemos escuchar lo que nos cuenta y observar cómo evoluciona sin anticiparnos.
Si ese malestar continúa, empieza a no querer ir al colegio o habla repetidamente de sentirse solo o excluido, entonces sí es buen momento para hablar con su profe. Nosotras conocemos lo que ocurre en casa y ellos pueden ayudarnos a completar la fotografía con lo que ven en clase y en el patio.
El juego le ayuda a expresarse cuando las palabras no salen
A veces pensamos tanto en ayudarle a adaptarse al colegio que se nos olvida el valor que tiene todo lo que ocurre cuando vuelve.
Han pasado horas pendientes de horarios, normas, compañeros, conversaciones, ruidos y turnos. Llegar a casa y jugar puede ser simplemente lo que necesita para bajar la guardia.
Quizá estos días no necesite que preparemos una actividad estupenda.
Puede que quiera sacar los muñecos que lleva meses usando, construir, pintar, hacer una carretera larguísima por el salón o jugar contigo a ese juego que conocéis de memoria.
Y algunas veces, mientras juega, aparece el cole.
Un muñeco quiere jugar con otros.
Le dicen que no.
¿Qué hace ahora?
El juego simbólico puede ayudar a representar situaciones que están viviendo, probar diferentes respuestas y expresar cosas que todavía cuesta explicar con palabras.
Podemos seguir el juego y preguntar «¿qué podría hacer ahora este muñeco?» o «¿a quién podría pedir ayuda?».
Sin convertirlo en un interrogatorio ni lanzarnos al «¿esto te ha pasado a ti?».
El juego funciona mejor cuando sigue siendo juego.
Depués del cole, lo de siempre
No todo tiene que servir para trabajar algo.
La adaptación al colegio también supone un esfuerzo y, al llegar a casa, puede necesitar precisamente lo contrario. No tener que adaptarse a nada.
Porque en casa ya tienes su sitio, se siente seguro y no necesita preocuparse por encajar.
Y quizá eso también forme parte de acompañar sus emociones durante el inicio de curso.
Encontrar su sitio lleva tiempo
Recuerda que cada peque tiene sus ritmos.
Y aunque nos encantaría poder ahorrarle ese recreo en el que no ha terminado de encontrar su sitio, tú papel también es importante.
Entonces, ¿cuándo conviene hablar con el colegio?
Primero podemos escuchar, observar, ofrecer recursos a través del juego y estar atentas a cómo evoluciona. Y si algo sigue preocupándonos, compartirlo con el colegio.
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Porque encontrar su sitio puede ser hacer un nuevo amigo. Descubrir que a otra niña también le encantan los dinosaurios. Atreverse por fin a preguntar «¿puedo jugar?». O sentirse suficientemente seguro como para jugar solo un rato y estar estupendamente.
Acaba de empezar el curso.
Démosles tiempo para encontrar su sitio mientras nosotras aprendemos a confiar en que pueden hacerlo.

