CRECIENDO, JUGANDO

¿Es normal que haga trampas en los juegos de mesa?

Os sentáis en el suelo a echar una partida y te das cuenta de que tu peque ¡te ha hecho trampas!

Ese, que hasta hace poco lanzaba el dado sin entender demasiado las reglas, empieza a mover una casilla de más. A esconder una carta. O a intentar convencerte de que «esta vez sí vale».

Y ahí aparece la duda:

  • ¿Es normal que haga trampas?

La realidad es que sí. Y además suele ocurrir justo cuando empiezan a comprender de verdad cómo funciona el juego.

Porque los juegos de mesa además de enseñar colores, lógica o memoria, también son una pequeña escuela social donde aprenden a esperar, negociar, frustrarse, ganar, perder y convivir con otras personas.

¿Por qué hacen trampas en los juegos de mesa?

Hacer trampas no siempre significa que quieran «engañar» como lo entendemos las personas adultas.

A veces aparece porque quieren ganar, claro. Pero muchas otras tiene que ver con:

  • probar límites,
  • ensayar posibilidades o
  • comprobar qué pasa si cambian una norma.

Es una etapa en la que empiezan a entender que el juego tiene reglas, turnos y consecuencias. Y justo por eso pueden empezar a experimentar con ellas.

Jugadas que van más allá, moviendo una casilla más, escondiendo esa carta. O el clásico, lanzo otra vez el dado porque «se ha caído mal».

Lo importante es observar con calma, para poder acompañarlo, quitándole dramatismo desvinculándolo de la maldad.

Hacer trampas es aprendizaje social en directo.

 

Sus primeros juegos de mesa »

Aunque pueda resultar frustrante, incluso pueda traer broncas entre hermanos (otro temazo), cuando un peque hace trampas suelen estar ocurriendo muchas más cosas de las que vemos a simple vista.

Está descubriendo que las reglas existen.

  • Que afectan a todas las personas que participan.
  • Que ganar no siempre es posible.
  • Y que sus decisiones tienen un impacto en los demás.

También empieza a desarrollar algo fundamental: el sentido de la justicia.

Por eso muchas veces las trampas generan conversaciones interesantes. Porque aparecen preguntas como «¿eso vale?», «¿es justo?» o «¿por qué tú sí y yo no?».

Aunque como te decía, con hermanos y primos de distintas edades, a veces se montan tanganas. Pero forma parte de este mismo aprendizaje.

5 juegos de mesa cooperativos para aprender a jugar en equipo »

Los juegos de mesa son uno de los primeros espacios donde experimentan estas situaciones en un entorno seguro. Cuando se sienten en confianza es precisamente cuando se atreven a probar, equivocarse, negociar y volver a intentarlo.

Porque aprender a jugar también implica aprender a convivir.

Entonces, ¿cómo acompañarlo?

Juego de mesa de atención rapidéz Presto  »

Te hemos dado alguna pinceladas, pero creemos que la más importante es evitar las etiquetas.

  • No es lo mismo decir «estás haciendo trampas» que «eres un tramposo». Lo que está ocurriendo forma parte de una conducta concreta, no define quién es.

Cuando suceda, intenta señalarlo con naturalidad y sin convertir la partida en un pulso. Muchas veces basta con recordar la regla y darle la oportunidad de corregirse.

También ayuda recordar cuál es el verdadero objetivo del juego. En estas edades no se trata solo de ganar o perder. Están aprendiendo a esperar turnos, respetar acuerdos, tolerar la frustración y convivir con otras personas.

Y eso lleva tiempo.

Igual que aprendieron a lanzar el dado o a esperar su turno, poco a poco también aprenderán que las reglas son parte del juego y que respetarlas permite que todos disfruten de la partida.

Porque sí, hacer trampas puede ser una señal de que todavía tienen cosas que aprender. Y algo aún más importante, que están preparados para empezar a aprenderlas.

imagen de unos niños jugando con el Juego de playa 2 en 1 oca y serpientes y escaleras de Quut

Juegos de piscina o playa 2 en 1 »

Así que si tu peque anda inventado reglas sobre la marcha, intenta no alarmarte.

Es normal.

Forma parte de una etapa en la que está descubriendo cómo funcionan los juegos, las normas y las relaciones con otras personas.

Acompáñalo con calma, recuerda las reglas y confía en el proceso.

Porque aprender a jugar también implica aprender todo lo que ocurre alrededor del juego.

 

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