JUGANDO

5 juegos de agua de tu infancia que siguen fascinando a los peques

Es cierto, los peques de ahora crecen rodeados de muchísimas más opciones que nosotras. Hay juguetes sensoriales, mesas de agua, pistolas imposibles, materiales que cambian de color y propuestas que hace años ni imaginábamos.

Pero luego llega el verano, llenas un cubo de agua y pasa algo curioso.

Siguen jugando casi a lo mismo que jugábamos nosotras.

Porque hay juegos que no desaparecen., tan solo evolucionan.

5 juegos de agua para el verano

Hay algo muy universal en los juegos de agua.

Por eso, solo han cambiado los materiales, los colores o la forma de presentarlos, pero la esencia sigue intacta: experimentar, mojarse, construir, reírse y acabar empapados sin saber muy bien cómo.

Y sinceramente, eso tiene algo precioso.

1. Los globos de agua, batallas y días de verano

Globos de agua reutilizables »

Los globos de agua siguen siendo sinónimo de alegría y deversión en los días de calor.

La diferencia es que ahora no acabas recogiendo trocitos de plástico durante tres días.

Los globos de agua reutilizables son una de esas cosas que piensas: «ojalá esto hubiera existido cuando yo era pequeña». Se rellenan en segundos, duran muchísimo y mantienen exactamente la misma emoción de siempre.

Porque el juego sigue siendo igual: correr, esconderse, perseguirse por el jardín o el parque y acabar riéndose a carcajadas mientras alguien grita «¡eh, que eso iba directo a la cara!».

Y los globos siguen teniendo ese punto de locura improvisada que convierte cualquier tarde normal en un recuerdo de verano.

2. Las carreras de barcos nunca pasan de moda 

 

Circuito de agua con canales y compuertas »

Antes improvisábamos barcos con tapones, corcho o cualquier cosa que flotara un poco.

Ahora existen pequeños motores que permiten crear barcos caseros increíbles y convertir una bandeja, una fuente o un canal de agua en un auténtico circuito.

Pero lo bonito es que el juego sigue siendo exactamente el mismo.

  • Probar qué materiales flotan mejor.
  • Descubrir por qué un barco se hunde.
  • Cambiar una pieza.
  • Volver a intentarlo.

El verano pasado lo vivimos en familia y fue un domingo de esos que no se olvidan. Fue un reto conjunto y una satisfacción increible conseguirlo.

Y mientras juegan, aparecen un montón de aprendizajes que ni siquiera necesitan explicación.  Física, creatividad, lógica, resolución de problemas, aunque ellos solo sienten que su barco «va rapidísimo».

 

3. Trasvases, un juego que perdura

Imagen de distintos materiales y herramientas imprescindibles para trasvases

 

Herramientas para trasvases »

Hay algo hipnótico en llenar y vaciar agua.
No importa la generación.

Lo mismo que hace en la orilla, una y otra vez, yendo a por llenar el cubo de agua.

En casa también puedes montarle un bandeja de trasvases. O experiencias de juego con agua.

Solo con un cucharón, varios recipientes y un cubo pueden tener a un peque completamente concentrado muchísimo rato.

Los trasvases siguen fascinándoles porque responden a algo muy natural en la infancia:

  • Experimentar con las manos.
  • Observar qué pasa.
  • Repetir una acción una y otra vez.

Llenar. Vaciar. Derramar. Mezclar. Cambiar de recipiente.

A veces pensamos que necesitan propuestas complejas para entretenerse, y luego descubres que lo que más calma les da es algo tan sencillo como trasladar agua de un sitio a otro.

4. La receta secreta de las «pociones» que siguen triunfando

 

Mesas de agua y experimentación »

¿Te acuerdas jugar a pociones y potinges? Podíamos pasarnos horas mezclando ingredientes mágicos o elaborando las recetas y perfumes más exquisitos.

Solo que ahora las llamamos juego sensorial.

Pero la realidad es que muchas ya hacíamos «sopa de flores», mezclas imposibles con tierra o experimentos secretos en cualquier rincón del jardín.

Y sigue siendo igual de mágico.

Un poco de agua, flores caídas, hojas, arena o piedras pueden convertirse en una actividad larguísima donde aparecen el juego simbólico, la imaginación y esa concentración tan bonita que surge cuando nadie dirige el juego.

Muchas veces, los mejores momentos del verano nacen precisamente ahí: cuando les dejamos tiempo, espacio y libertad para inventar.

luego está el 4+1: las cámaras de fotos sumergibles

 

Y luego está el 4 + 1: las cámaras de fotos sumergibles 

imagen de una niña con la Cámara de fotos sumergible Kidycam Rosa sumergida en un barreño

NOVEDAD Cámara de fotos sumergible»

 

Aquí sí que hay una diferencia importante con nuestra infancia.

Porque si esto hubiese existido cuando éramos pequeñas, nos habría volado completamente la cabeza.

Las cámaras sumergibles son uno de esos materiales que transforman el juego desde otro lugar. De repente no solo juegan con agua: empiezan a observar, perseguir momentos, sacar fotos debajo del agua, grabar a sus hermanos, inventar misiones o capturar «tesoros submarinos» en una piscina hinchable.

Y tienen algo muy especial.

Porque el verano visto desde los ojos de un niño siempre es muchísimo más interesante.

Probablemente nosotras habríamos pasado horas enteras haciendo exactamente lo mismo

Esta es la razón por la que estos juegos de agua siguen funcionando

Creemos firmemente que la razón de que estos juegos sigan triunfando es que no necesitan grandes montajes.

A veces basta un cubo, agua fría, algo de tiempo y ganas de jugar juntos.

Y al final, cuando pensamos en nuestra propia infancia, casi nunca recordamos los juguetes más sofisticados.

Recordamos los veranos largos, las guerras de agua y esas tardes eternas. Y esa sensación de no querer entrar todavía a casa porque el juego aún no había terminado. ¿No crees?

 

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