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5 obstáculos para aprender las horas
—y cómo solucionarlos jugando con IMPRIMIBLES—
Aprender las horas y leer el reloj es dar un paso relevante hacia la autonomía y la comprensión del mundo durante la infancia.
Decir «son las 10 y media» puede parecer sencillo, pero cuando tu hijo llega a este punto, ha tenido que superar varios obstáculos importantes en su aprendizaje.
Desde entender qué es el tiempo, hasta manejar conceptos matemáticos como «menos cuarto».
IMPRIMIBLE Aprende las horas »
Vamos a descubrir los 5 desafíos más comunes con los que tropiezan los peques hasta poder leer la hora
1. ¿Una hora? ¿Diez minutos? ¿5 segundos?
Antes de leer las agujas del reloj, tu peque necesita entender qué es el tiempo.
Para un niño, el tiempo es un concepto abstracto.
Los niños viven en el «ahora», sin preocuparse de lo que viene después. Por lo que aprender que existen segundos, minutos y horas es como adentrarse en un mundo nuevo.
De hecho, si lo piensas un segundo, el tiempo es una idea más relacionada con la forma de organizar el mundo por parte de los adultos, que de las necesidades infantiles.
Piensa en el tiempo como en un río invisible: no se ve, pero siempre fluye.
Y para que tu peque pueda ver fluir el tiempo, una buena herramienta visual son los relojes de arena. Un minuto en el reloj de arena se convierte en un juego que les ayuda a entender lo rápido o lento que pasa el tiempo.
Esta representación tangible del paso del tiempo es clave para asimilarlo poco a poco.
2. Confusión con las agujas del reloj

Jugar con el reloj de aprendizaje al estilo Montessori o pintar las manecillas ayuda mucho a distinguirlas.
El siguiente obstáculo es aprender a distinguir las manecillas del reloj. ¿Qué aguja marca las horas? ¿Cuál marca los minutos?
Para ayudarle, puedes crear una representación casera de un reloj con un plato de papel y manecillas de cartón, donde las manecillas sean de diferentes colores o tamaños. Jugar a moverlas y preguntar «¿Qué aguja está más cerca del número 5?» convertirá esta dificultad en un reto divertido y manipulativo.
3. Fracciones de tiempo: «y cuarto», «y media»…
Frases como «y cuarto» o «menos cuarto» pueden ser un verdadero rompecabezas para los niños.
Sin embargo, si les explicas que el reloj es como una tarta dividida en porciones, donde cada trozo representa cinco minutos o un cuarto de hora, todo se hace más claro. ¿Qué niño se resiste a comerse una pedazo más de tarta para aprender las horas?
Usar un reloj visualmente segmentado —como este reloj Construye las horas— o incluso hacer un juego con piezas de pizza de juguete puede convertir lo abstracto en algo sabroso y fácil de entender.
4. Asentar nuevos conceptos: «pero, ¿el tiempo se resta?»
¿El tiempo se resta? Este salto conceptual puede crar confusión hasta que se le pilla el tranquillo.
Cuando la aguja larga pasa del número seis, todo cambia. Ya no son «las 4 y cincuenta», sino «las 5 menos diez».
Menudo jaleo.
Acompañarle usando frases visuales como «Cuando la aguja pasa del número 6, es como si el reloj comenzara a restar», hará que poco a poco, comprendan este cambio.
- Aquí, el sello de madera ¿qué hora es? puede ayudaros a asentar esta idea haciendo de las horas un juego.
Lo que al principio es un rompecabezas, se deshace cuando lo descomponemos en pequeñas fracciones de tiempo y añadimos el concepto de resta.
5. ¿24 horas? El salto a los relojes digitales
Un desafío más: los relojes de manecillas marcan 12 horas, pero en un día completo hay 24.
Los relojes digitales nos muestran directamente esa equivalencia, pero para muchos niños es como tener dos mundos paralelos.
- Para aclararlo, puedes ordenar los números del 1 al 24 alrededor del reloj.
- Después, jugar a identificar qué actividades se hacen en las horas de la mañana y cuáles en las de la tarde les ayuda a entender cómo estas dos vueltas al reloj se completan.
El imprimible Aprende la hora tienes dos hojas de rutinas que os vendrá de maravilla para reforzar estas ideas.
Como ves, son muchos los conceptos detrás de aprender a leer las horas. Lo más recomendable es abordar cada uno de ellos de manera gradual y divertida.
El aprendizaje no tiene por qué ser complicado si se convierte en juego.
Además, hoy en día contamos con muchísimos materiales didácticos y manipulativos que hacen más fácil superar cada obstáculo en su momento.
