CRECIENDO

Ritual para recoger juguetes: por qué tu peque no quiere (y qué hacer)

Si este finde habéis estado entre construcciones y puzzles, o quizás creando con palos y piedras al aire libre, es posible que os haya pasado esto.

Y es que, llegado el momento de recoger o irse, tu peque no quiere deshacer sus creaciones. 

Claro, y entre las prisas y el «mañana hay cole», el ritmo se acelera justo cuando aparece esa negativa. No viene bien.

Pero hay una explicación detrás que esperamos te ayude a entenderlo desde otro punto.

Cuando no quieren recoger, no es «por llevar la contraria»

Lo que sucede es que, cuando están inmersos en el juego, entran en un estado de concentración profunda.

Un estado en el que el tiempo se diluye y lo que están construyendo tiene todo el sentido para ellos.

Romper eso de golpe es interrumpir un proceso interno.

Y además, con todo lo que les ha costado llegar hasta ese punto, destruir sus creaciones es todo un chasco. Han dedicado tiempo y cariño a poner cada pieza ¿y ahora tiene que destruirlo?

La mirada adulta acelera (y a veces complica más)

Además, solemos verlo desde una mirada adulta. Desde nuestras prisas, y ahí, sin darnos cuenta, pisamos el acelerador.

Ir más lento puede ayudar.

Recoger también puede ser un ritual

Aunque la solución que te proponemos va un poco más allá: encontrar vuestro propio ritual al recoger.

Te damos 4 ideas sencillas para transformar ese momento

  • Dejar una parte «en pausa» hasta mañana.

No hace falta desmontarlo todo. A veces, conservar una pequeña parte de lo que ha creado le da continuidad y calma. Es una manera de darle valor y reconocer su proceso, aunque el tiempo de juego haya terminado y tengamos que poner foco en otras rutinas.

  • Crear un álbum de sus «obras maestras»

Sacar una foto antes de recoger cambia por completo el momento. Y más aún, si la hace tu peque, ¿no crees?


Y si además utilizáis una cámara que imprime al instante, podéis ir guardando esas creaciones en un pequeño álbum. Volver a ellas también forma parte del juego.

  • Avisar antes de recoger (y cumplirlo)

Un simple «en cinco minutos recogemos» les permite prepararse internamente. No es lo mismo cortar en seco que ir cerrando poco a poco lo que está haciendo. De hecho, la anticipación es un recurso que nos ayuda incluso de mayores.

  • Recoger juntos, sin desmontar de golpe

Acompañar el proceso, pieza a pieza, sin arrasar. Convertir ese momento en algo compartido, más cercano a cuidar lo que ha creado que a hacerlo desaparecer.

Al final, no va tanto de que recojan o no recojan. O no solo. Va de cómo acompañamos ese momento en el que algo importante para ellos llega a su fin.

Sigue leyendo: Construcciones de viaje que caben en una mochila

Cuando cambiamos la mirada, cuando bajamos un punto el ritmo y dejamos espacio para ese pequeño «duelo», todo se suaviza. Y, casi sin darnos cuenta, ese instante que antes era conflicto se convierte en otra forma de estar juntos.

¿Y en tu casa? ¿Hay algún gesto, alguna forma, que os esté funcionando y queráis compartir?

 

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