Pelota Montessori
CRECIENDO, JUGANDO

¿A qué jugaría María Montessori con tu bebé?

Imagina por un momento que viniera a visitarte. ¿Qué juguetes crees que elegiría Montessori para tu bebé?

 

A lo mejor estás a punto de ser madre o ya tienes a tu bebé en brazos. Has oído hablar del método Montessori y te gusta lo que ves. Pero, ¿cómo puedes aplicarlo en tu casa para que tu bebé aproveche todo lo que esta pedagogía puede aportar a su desarrollo?

Debes saber algo: no te hace falta prácticamente nada.

De hecho, es probable que te sobren muchos de esos regalos que tus familiares y amigos han querido hacerle al bebé.

Montessori para bebés

Las cintas de viento arcoíris están creadas a mano y aportan información sensorial a tu peque

El valor de lo cotidiano en la pedagogía Montessori

Si dejaras a tu pequeño con María Montessori y te quedaras mirando por un agujerito verías cómo, en primer lugar, empiezan a desaparecer cosas de la habitación.

  • Todos los juguetes de plástico, la electrónica, los ruidos, cualquier elemento que limite los movimientos del bebé…

Todo eso desaparecería.

Después, le verías comprobar que la habitación es segura, algo de lo que tú ya te habrías preocupado. Enchufes, cables… Cualquier elemento que suponga un riesgo real para el niño.

Y por fin, Montessori se sentaría en el suelo junto a él.

 

Montessori para bebés

El desarrollo natural del bebé

¿Así, sin más?

Sigue mirando por el agujerito. Verás cómo Montessori pone en marcha los 5 sentidos de tu bebé.

Porque todos nacemos en blanco, sin saber prácticamente nada, pero traemos de serie dos herramientas poderosas: la curiosidad y la capacidad de asombro.

El método Montessori pone en marcha ambas herramientas para que el niño desarrolle por sí mismo todas las capacidades que aún tiene dormidas y aprenda sin que los adultos le enseñemos nada.

 

«No se enseña a un niño a desarrollarse. Lo que se puede hacer es multiplicar en torno a él, las ocasiones para un desarrollo natural», Montessori.

Materiales que estimulen los 5 sentidos de tu bebé 

Montessori para bebés

Algo tan sencillo como una caja de permanencia es un descubrimiento constante para tu peque

 

Te estarás preguntando cómo se hace eso y cuál se supone entonces que es tu papel.

Estaríamos locas si insinuáramos que tu bebé no te necesita. Por encima de todo, necesita sentir tu cariño. Y necesita que prepares un espacio seguro en el que pueda jugar y experimentar con libertad. Lo que no necesita es que le des absolutamente todo hecho cuando esté jugando.

Por eso viste por el agujerito cómo María Montessori retiraba cualquier juguete que convirtiera al bebé en un espectador y no le enseñara nada. Sobre todo aparatos electrónicos y juguetes de plástico.

En su lugar, puso materiales naturales que le dan información al bebé sobre el mundo al que acaba de llegar: madera, tela, metal…

  • El olor de esos materiales despertará su olfato.
  • Sus texturas activarán su tacto.
  • Poco a poco su vista será capaz de distinguir sus tonalidades.
  • Cuando se los acerque a la boca, su sentido del gusto aprenderá a distinguir sabores.
  • Y al golpear, su oído detectará que hay muchos sonidos diferentes por explorar.

 

El cesto de los tesoros Montessori

Una cuchara de palo, un pañuelo de tela, un corcho, un colador… Fácil de conseguir y gratis, ¿verdad? Seguro que tienes por casa estas cosas.

Pues esto es aplicar el método Montessori con tu bebé.

Es darle un espacio tranquilo y seguro en el que manipular —sin ataduras— materiales comunes que le permitan activar sus sentidos y explorar formas, temperaturas, volúmenes, relaciones entre los objetos… Cada día, un pasito más.

 

Aprenderá a agarrar, a cambiar objetos de una mano a la otra, encajar, apilar, descubrirá el ritmo y, a medida que vaya avanzando, realizará un hallazgo clave:

  • que es capaz de producir cambios a su alrededor él solo. Sin ayuda de nadie.

Por ejemplo: si golpea un objeto contra el suelo, produce sonido. Unas veces fuerte y estridente, otras más tenue.

Todo depende de ÉL.

Esto es una inyección de autoestima que alimenta sus ganas de seguir aprendiendo.

 

«Esta es nuestra obligación hacia el niño: darle un rayo de luz y seguir nuestro camino», Montessori.

 

Montessori para bebés

 

Siempre recomendamos seguir estas pautas para empezar. Ir a la cocina y recoger unos pocos objetos como los que comentábamos antes.

Aún así, quizá quieras dar un paso más y ofrecer a tu bebé lo que conocemos como «materiales Montessori». Objetos pensados para avivar las ganas de explorar tu bebé.

 

¿Quieres más ejemplos de materiales respetuosos para tu bebé?

Ya te hemos ido adelantando algunos materiales, pero pasemos lista juntas:

  • Pelotas Montessori. Son pelotas de trapo pensadas para que cualquier bebé pueda agarrarlas con facilidad. Apenas botan y ruedan muy poco. Con ellas practican el agarre, la coordinación y les empuja a tratar de reptar cuando se les escapan de las manos. Ése es el primer paso para empezar a gatear.
  • Copa y huevo. Tan simple como eso: una copa y huevo de madera a través de los que descubrir formas, texturas y empezar a encajar objetos.
  • Discos interconectados. Te habrás dado cuenta de que los bebés suelen pasar los objetos de una mano a otra sin cesar. Es su forma de entrenar su coordinación y destreza manual. Estos discos con perfectos para favorecer ese ejercicio.

 

Montessori para bebés

 

  • Kit bebé Montessori. Con este kit intentamos ponértelo fácil. Hemos recopilado todos esos elemetos básicos que puedes ofrecer a tu bebé: discos de agarre, copa y huevo, una cuchara de madera, bolas de agarre, sonajero de cascabeles…
  • Cajas de permanencia. Con estas cajas tu bebé descubrirá que los objetos no desaparecen aunque deje de tenerlos a la vista.
  • Un rodari. Colores, sonidos y movimiento. Es un juguete que hemos tenido casi todos en nuestra infancia y que desperto nuestras ganas de movernos, reptar y gatear.

A lo mejor te estás preguntando con cuántos meses ofrecer cada cosa, cuándo será capaz de sacarle partido… El ritmo de desarrollo de cada bebé es diferente. Algunos aprenden a encajar enseguida, pero tardan en lanzarse a reptar.

Es solo un ejemplo para decirte que tú conoces mejor que nadie a tu bebé. Observándole día a día sabrás cuándo puedes ofrecerle nuevos estímulos.

 

Pero, cuéntanos:
¿tienes alguna duda sin resolver que te impide seguir el espíritu Montessori con tu bebé?

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