Carta Reyes Magos
CRECIENDO

Cómo lograr que los niños pidan buenos regalos a los reyes magos

5 pasos para evitar que la carta de los Reyes Magos incluya juguetes vacíos, violentos y de mala calidad

 

La magia y la razón frente a frente. ¿Cómo podemos evitar que entren en casa juguetes inapropiados sin romper la ilusión de la Navidad?

Se acerca uno de los momentos más emocionantes del año para los niños. Llegan los Reyes Magos, Papá Noél, Olentzero, Tió… Pueden contarles en una carta cuáles son sus juguetes favoritos y, con un poco de suerte, se los dejarán debajo del árbol de Navidad. El problema es cómo eligen los niños los juguetes que quieren pedir.

Porque son niños y, realmente, no están eligiendo ellos. Decidió hace unos meses la industria juguetera. Ellos pensaron cuáles iban a ser los juguetes de moda y el boca a boca en la escuela hizo el resto.

Si le preguntas a un niño por qué pide un juguete y no otro, te darás cuenta de que hay dos razones: la moda y que «todos los niños de clase lo tienen». Dos argumentos que a ti no te valen, pero es el peor momento para discutirles nada. ¿Cómo lo hacemos?

1. Acompáñale mientras hace la carta

 

Primer paso y fundamental. Dedícale tiempo. Siéntate con él porque ése rato juntos dará frutos.

El mero hecho de hacer algo entre los dos ya es positivo para el niño, pero además tendrás la posibilidad de preguntarle por qué, hacerle pensar un poco, recordarle qué pasó con otros juguetes que pasaron por casa sin pena ni gloria, rebatirle argumentos que no tienen base.

Nosotros somos el filtro. En función de la edad del niño será capaz de razonar más o menos, pero siempre podemos hablar con ellos e intentar guiarles.

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2. Rompe con el seguidismo

 

«Todo el mundo lo tiene». Es el argumento que les mueve casi siempre. Están convencidos de que toda su clase tiene un determinado juguete y no quieren ser menos. Tú sabes que no es cierto y puedes hacer que se dé cuenta de ello.

El niño va a nombrarte a los niños de su clase que tienen el dichoso juguete. Pero es muy probable que no diga más de 4 o 5 nombres.

Dale la vuelta. Pregúntale qué compañeros de clase no lo tienen. Si les conoces un poco, quizá puedas intuir unos cuantos nombres a los que no suelan comprarles juegos violentos o merchandising. Así se dará cuenta.

Pero no te quedes ahí. Es tu oportunidad de romper esa lógica del seguidismo que no le va a traer nada bueno cuando crezca. Es un pequeño paso para construir adolescentes y adultos independientes.

3. Evita las pantallas.

 

En verano, la industria juguetera diseño la campaña de Navidad. Su ‘target’: los niños. Sus canales: la televisión, la tablet y los catálogos de juguetes.

Si queremos evitar que un niño se encapriche de ese tipo de juguetes, está en nuestra mano cortar sus vías de comunicación.

Porque, como comentábamos hace poco, los mejores juguetes no suelen salir en la televisión.

Es un momento propicio para estar más tiempo juntos, salir a la calle a ver las luces, comer castañas, ir a una chocolatería… Hay muchos planes ahí fuera en lugar de ver la tele o la tablet. Que los catálogos de juguetes lleguen a sus manos es decisión tuya.

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4. Involucra a otros familiares.

 

Todo el trabajo que hagas con el niño pueden echarlo por la borda los abuelos, tíos y demás familiares. De nada sirve todo lo anterior si los Reyes Magos dejan en otras casas de la familia los juguetes que quieres evitar.

Trata de hablar previamente con ellos. Seguro que les haces entender que puede haber magia e ilusión con juguetes que ayuden al niño a crecer. Que no se queden en el estímulo inmediato. Que piensen a largo plazo.

5. No atiendas todo lo que pide.

 

Si, a pesar de todo, un mal juguete termina colándose en la carta, valora con tranquilidad si puede quedarse por el camino. Tú mejor que nadie sabrás si compensa o no cumplir esa ilusión.

En cualquier caso, dejar alguna petición sin cumplir es positivo para cualquier niño. Al hacerlo, le ayudamos a manejar la frustración y a valorar lo que tiene. Es un aprendizaje más.

 

Merece la pena hacer este esfuerzo porque esto va mucho más allá de la carta de los Reyes Magos. Es una lección para siempre.

Porque no hay nada peor en esta vida que dejarse llevar y nada mejor que tener criterio, personalidad y convicción para llegar muy lejos.

¿No crees?

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