Érase dos veces
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ÉRASE DOS VECES

La colección Érase dos veces reescribe los cuentos clásicos sin rastro de sexismo ni violencia

 

¿Tú crees que las mujeres deben esperar y los hombres decidir? ¿Es ése el tipo de idea que quieres que asimilen tus hijos antes de ir a dormir?

 

Belén y Pablo, creadores de los cuentos ‘Érase dos veces’, se pararon a reflexionar sobre los mensajes que transmitimos a los niños desde la cuna. Y la conclusión no les gustó.

 

Los lobos son malos. Las chicas tenemos que ser guapas y no valientes. Los chicos vienen a rescatarnos.

 

Dicho así, ¿suena mal? Ése es el mensaje de fondo en los cuentos clásicos. Esos que forman parte de nuestra memoria colectiva y que nunca cuestionamos: La Cenicienta, Caperucita Roja, La Sirenita…

 

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A Belén y Pablo les incomodaban estos mensajes. No querían que su hija los digiriera cada noche. ¿Qué hicieron? Reescribir cada historia y no dejar rastro de sexismo, violencia o desigualdad.

 

» Hemos respetado la magia y la fantasía de las historias, pero ahora son mucho más coeducativos«, explican

 

La colección ‘Érase dos veces’ se hizo realidad gracias al crowdfounding. Mucha gente quiso aportar dinero al proyecto a cambio de recibir los cuentos. Y ya han ampliado tres veces la colección.

 

Érase dos veces

 

Pinocho aprende a tomar decisiones sin que le crezca la nariz. La Bella durmiente se enfrenta a dragones para salvar al príncipe. La sirenita no tiene que renunciar a su vida en el mar y tampoco nadie le pide que lo haga.

 

Los cuentos son la base del desarrollo intelectual de los niños.

 

A través de ellos, empiezan a reflexionar y a asimilar pautas de comportamiento. Quizá deberíamos cuidar qué mensajes queremos que interioricen nuestros hijos en su infancia, ¿no crees?

 

¿Qué te parece esta otra forma de contar los cuentos de toda la vida?

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4 comentarios en “ÉRASE DOS VECES

  1. Nereida dice:

    Tenemos el libro de Érase dos veces la bella y la bestia. Genial y muy recomendable, subsana todo lo que chirría del cuento clásico.
    Seguiremos comprando más libros de esta colección seguro.

    1. Alupé dice:

      Hola Nereida, muchas gracias por tu comentario, una vez que lees uno te entran ganas de seguir leyendo toda la colección. Es una pena que hoy en día se sigan contando los clásico con el daño que hacen y no éstos… Un abrazo!

  2. Juanita Villegas dice:

    Claro que sí, vamos todos a no matar al lobo, no comernos a la abuela, que las brujas y las madrastras sean buenas y nadie abandone niños en el bosque. Porque es mejor evitar todas esas cosas en su educación. El sexismo y la violencia no se pueden combatir con otras historias o libros que muestren otros modelos, o con el ejemplo, el diálogo y apagar la televisión. Hay que combatirlo cargándose a los clásicos, sí señor. Para qué acercar al niño a las dificultades de la vida, a los miedos o a conflictos humanos básicos a través de las historias pudiendo endulzarlo todo y convertirlo en vacuo y moralista
    ¿Qué tal si edulcoramos también las obras de Shakespeare? ni puñales, ni venenos, ni pasiones desbordadas…
    Así les mostramos a los niños un mundo de color de rosas, un mundo de mentiras…
    Es terrible que se utilice la literatura con fines didácticos próximos e inmediatos. Eso no pasa de ser una mera instrumentalización de la misma que conduce a agotar sus frutos más importantes que el niño puede extraer de su contacto con ella. Existen diversas posibilidades, como los textos no literarios. No utilicen la literatura para esto, por favor

  3. Juanita Villegas dice:

    Claro que sí, vamos todos a no matar al lobo, no comernos a la abuela, que las brujas y las madrastras sean buenas y nadie abandone niños en el bosque. Porque es mejor evitar todas esas cosas en su educación. El sexismo y la violencia no se pueden combatir con otras historias o libros que muestren otros modelos, o con el ejemplo, el diálogo y apagar la televisión. Hay que combatirlo cargándose a los clásicos, sí señor. Para qué acercar al niño a las dificultades de la vida, a los miedos o a conflictos humanos básicos a través de las historias pudiendo endulzarlo todo y convertirlo en vacuo y moralista. Y ahora ¿Qué tal si edulcoramos también las obras de Shakespeare? ni puñales, ni venenos, ni pasiones desbordadas. Sigamos didactizando e instrumentalizando la literatura. Sigamos quitándole su fin.

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